Fecha de actualización: 10/06/2021
Parte IV: Los murciélagos no hematófagos y la rabia

Capítulo 27: La transmisión de la rabia por murciélagos no hematógenos. Procedimientos a seguir para evitarla.

¿Qué se debe hacer frente a una “exposición” con un murciélago?

Si recordamos el concepto de “exposición”: interacción entre el individuo y cualquiera de los animales, terrestres o aéreos, capaces de transmitir la rabia), podemos entender que cualquier persona o animal puede tener una “exposición” con un murciélago. 

Como ya fuera explicado en el subcapítulo “¿Cuáles son las especies animales capaces de transmitir la rabia?”, la mordedura de los murciélagos es poco visible y prácticamente indolora, por lo que puede pasar inadvertida. Este hecho lleva a que el individuo  expuesto no concurra al médico para recibir la profilaxis antirrábica que le pudiera corresponder o no lleve a su animal de compañía a control veterinario. 

En función de lo dicho, se debe considerar como “exposición”, o sea, como una circunstancia de riesgo de transmisión del virus rábico, a todo contacto físico directo con murciélagos, ya sea que estemos seguros (contacto fehaciente) o no (contacto potencial) de haber sufrido una mordedura y ya sea que el murciélago presente o no signos de rabia. Se entiende por contacto potencial a aquella circunstancia en que no se puede asegurar que el murciélago no haya mordido a la persona o al animal, como por ejemplo el despertarse y encontrar al murciélago en la habitación o hallarlo en una habitación donde sólo hay un animal de compañía y/o un niño o una persona discapacitada de quienes no se puede confiar en la veracidad de sus afirmaciones. 

Frente a una “exposición” con un murciélago, proceder del siguiente modo:

La “exposición” puede involucrar a personas y/o animales de compañía.

  1. CON RESPECTO A LA PERSONA “EXPUESTA”:

Se sintetizan los pasos a seguir. Para más detalles, ver el Capítulo 15.

  • CONCURRIR A UN CENTRO DE SALUD (de su obra social, prepaga o público)para que el médico realice el tratamiento profesional de la herida (si es que la misma es visible) y defina si es pertinente o no aplicar la profilaxis posexposición (PPE) y, en caso afirmativo, defina el esquema de administración. Si el efector de salud tratante de la herida no tiene la incumbencia para definir la PPE,  la persona “expuesta” puede consultar en la Municipalidad de su zona o concurrir al centro de atención que corresponda a su localidad (ver listado en el Anexo 1).
  • Si puede visualizar y reconocer la herida que produjo la mordedura, previo a la concurrencia al centro de salud, se debe lavar la herida con abundante agua corriente y jabón durante aproximadamente 15 minutos

 

2. CON RESPECTO AL ANIMAL “EXPUESTO”:

Se sintetizan los pasos a seguir. Para más detalles, ver el subcapítulo “Si el animal agredido es un perro o un gato”

Si un animal de compañía sufre una “exposición”, su tenedor responsable (dueño) debe informarla al centro de zoonosis (ver listado de los centros en el Anexo 1), a la Secretaría de Salud del municipio o a un profesional veterinario para que le indiquen el procedimiento a seguir.

 

3. CON RESPECTO AL MURCIÉLAGO:

De ser posible, se debe capturar al murciélago para que pueda ser analizado en el laboratorio de diagnóstico de rabia, dado que el resultado de ese análisis es el parámetro fundamental para definir el futuro de la eventual  PPE. 

Como ya se mencionara, el murciélago responsable de la “exposición” puede o no tener síntomas compatibles con rabia. Puede estar volando, posado en una superficie o caído en el piso. 

En todos los casos, conviene dejar confinado al murciélago en la habitación (taparlo previamente con un balde u otro recipiente si está caído en el piso) y comunicarse con el centro de zoonosis (ver listado de los centros en el Anexo 1), la Secretaría de Salud del municipio o un profesional veterinario para solicitar que concurran al domicilio y capturen al animal a fin de que sea derivado al laboratorio de diagnóstico de rabia. 

Si no resulta posible la comunicación y/o no hay posibilidad de que el murciélago sea retirado por los organismos mencionados, puede intentar capturarlo siguiendo cuidadosamente el siguiente procedimiento: 

1. Colocarse guantes de cuero o gruesos de trabajo: TODAS LAS MANIOBRAS DEBEN SER EFECTUADAS CON GUANTES GRUESOS que no puedan ser atravesados por los colmillos del murciélago para evitar el riesgo de una mordedura. Al finalizar la maniobra de captura, es conveniente desinfectar los guantes con agua y jabón, alcohol o lavandina (de acuerdo a lo que permita el material en que están confeccionados los guantes).

2. Acercarse con cuidado y cubrir al animal con una caja u otro recipiente. Si se utiliza una caja, tener en cuenta que no tenga aberturas visibles o potenciales por las que pueda fugarse el animal; recordar que los murciélagos pueden ser lo suficientemente pequeños como para escapar por hendiduras minúsculas.

Dibujo realizado  por: Jorge Bertolino

3. Manteniendo el recipiente contra la superficie, deslizar un trozo de cartón o cartulina entre el murciélago y la superficie donde está reposando. De este modo, el murciélago quedará atrapado en el interior del contenedor.

Dibujo realizado  por: Jorge Bertolino

4. Retirar de la superficie el recipiente bien tapado con el cartón que contiene el murciélago en su interior.

5. Cerrar en forma certera el recipiente asegurando el trozo de cartón o cartulina a la boca del recipiente (con cinta adhesiva, por ejemplo), realizar orificios pequeños en el recipiente o en su cobertura a fin de que el animal no se asfixie.

6. Llevar el murciélago así capturado al centro de zoonosis o adonde corresponda para que sea sometido al análisis de laboratorio que permita conocer si está infectado o no por el virus de la rabia.

7. Si el murciélago estuviera muerto y no pudiera ser llevado al laboratorio dentro de un plazo de unas pocas horas, es conveniente colocar el recipiente con el murciélago en una conservadora (o en su defecto, una bolsa plástica) con hielo o refrigerantes a fin de lograr una buena conservación del animal y así favorecer un correcto diagnóstico de la rabia.