Fecha de actualización: 10/06/2021
Parte III: Prevención

Capítulo 23: Prevención en mamíferos silvestres terrestres

Como ya fuera mencionado, en Argentina no se efectúa la vacunación de los mamíferos silvestres terrestres, ya que no tienen aquí relevancia epidemiológica. No obstante, las instituciones de investigación, los parques temáticos, los zoológicos, etc., pueden establecer programas de vacunación antirrábica de acuerdo al criterio de su profesional veterinario. 

A pesar de no ser necesario en la Argentina, resulta interesante conocer en qué consisten las vacunas y las campañas de vacunación antirrábica destinadas a  animales silvestres terrestres. 

Cuando en Europa, Estados Unidos y Canadá lograron controlar la rabia en los animales domésticos de compañía, se tornó necesario el control de la rabia en los mamíferos silvestres terrestres que en esas regiones constituyen una importante fuente de transmisión. 

Debido a que las vacunas convencionales inactivadas sólo admiten, como ya fuera explicado, la vía de administración inyectable, no pueden ser utilizadas para inmunizar a la fauna silvestre pues implicaría la inviable tarea de capturar a cada animal. En función de esta limitación, se decidió utilizar las vacunas a virus atenuado y a vector recombinante para poder aplicarlas vía oral. Pero surgió el problema de cómo lograr que la fauna silvestre consumiera (comiera) esas vacunas.

La solución no tardó en llegar: la vacuna se incluiría dentro de cebos palatables para los mamíferos silvestres. Y los cebos-vacuna serían distribuidos en el medio ambiente por las vías terrestre (desde vehículos terrestres, sobre todo en zonas urbanizadas) y también por vía aérea (desde aviones, sobre todo en áreas no urbanizadas). 

En los primeros cebo-vacunas, la vacuna estaba insertada dentro de una cabeza de pollo que actuaba como cebo. En la actualidad, se fabrican cebos de diferente composición, todos muy palatables para las especies silvestres.

En la foto 20 se muestran diferentes cebo-vacunas para fauna silvestre: la vacuna (a virus atenuado o a vector recombinante), está contenida en una ampolla plástica (generalmente PVC) que a su vez está cubierta por el material del cebo, que incluye componentes tales como aceites vegetales, cera, azúcar, colorantes y saborizantes que los hacen atractivos para los animales (foto 21). 

Foto 20. Diferentes cebo-vacunas antirrábicas utilizadas para los programas de vacunación oral de la fauna silvestre terrestre.

cap22-1.png

Fuente: Human Contacts with Oral Rabies Vaccine Baits Distributed for Wildlife Rabies Management - Ohio, 2012. Morbidity and Mortality Weekly Report (MMWR). April 12, 2013 / 62(14); 267-269. Photo/U.S. Department of Agriculture, Animal and Plant Health Inspection Service, Wildlife Services

Foto 21. Zorrino consumiendo un cebo-vacuna

Fuente:Charles E Rupprecht, Cathleen A Hanlon, and Thiravat Hemachudha. Rabies re-examined. THE LANCET Infectious Diseases Vol 2 June 2002. 

Los programas de vacunación oral de la fauna silvestre tienen una enorme dimensión y una gran complejidad, características que se acentúan cuando son varias las especies a vacunar (como en USA, en donde deben controlar la rabia no sólo en zorros, como en Europa, sino también en coyotes, zorrinos, mapaches y mangostas).

Esta vacunación oral implica, entre otras condiciones, las siguientes actividades e investigaciones previas: 

  • Deben realizarse exhaustivos y rigurosos controles de la vacuna, ya que debe ser inocua no sólo para la especie blanco (especie a la que la vacuna va dirigida) sino para todas las especies de mamíferos presentes en esa región.
  • Deben realizarse pruebas con cebos placebo (sin la vacuna) para verificar que los cebos sean consumidos por las especies blanco y que no sean devastados por otras especies. Cabe señalar que los cebos tienen una sustancia que tiñe de amarillo los dientes del animal que lo consume.
  • Se debe determinar la densidad de cebos a distribuir en cada zona (lo que depende, a su vez de la densidad de individuos de las especies blanco) y cuáles son los mejores métodos de distribución de los cebos-vacuna (vía terrestre, vía aérea o ambos).
  • Deben efectuarse pruebas de control de la estabilidad de la vacuna dentro de los cebos expuestos a las condiciones ambientales de temperatura.
  • Debe definirse cuál es la mejor época de vacunación, lo que depende incluso de la época de reproducción de las especies.
  • Debe controlarse la eficacia de la vacunación en los animales que consumieron los cebo-vacunas (presentan los dientes amarillos) mediante su captura, toma de muestras y determinación de su nivel de anticuerpos antirrábicos.

Y una vez efectuadas las investigaciones y definidos todos estos parámetros, se procede a la organización y ejecución del programa planeado.

Al finalizar la campaña de vacunación oral, se debe llevar a cabo un relevamiento preciso de los casos de rabia silvestre para evaluar su eficacia, es decir, para determinar si la magnitud de la reducción en los casos de rabia en mamíferos silvestres justifica la realización de estas campañas de vacunación que son, como es fácil de imaginar, altamente costosas. 

A modo de ejemplo, en Ohio, USA, entre el 23 de agosto y el 7 de setiembre de 2012, se distribuyeron por medios terrestres y aéreos un total de 776.921 cebo-vacunas en un área de 11.341 km2.