Fecha de actualización: 10/06/2021
Parte II: Procedimientos frente a una "exposición" (mordeduras, rasguños, etc.) al virus rábico

Capítulo 16: Qué debe hacer el dueño del animal que sufrió una "exposición" (animal agredido: animal mordido, rasguñado, etc. por otro animal)

Si el animal agredido es un perro o un gato

Su estado de vacunación resulta fundamental pues puede marcar la diferencia entre que viva o sea eutanasiado. Para ilustrar este tema, tomemos como ejemplo una “exposición” en la que que se comprueba que el animal agresor es efectivamente un animal rabioso. Si el perro o el gato agredido tiene su vacunación antirrábica vigente, probablemente reciba una vacunación de refuerzo con el objetivo de fortalecer la protección (podríamos denominarla como PPE veterinaria) y sea sometido a observación antirrábica (explicada en el subcapítulo "Si el animal agresor es doméstico de compañía ubicable") por 45 días. Pero si dicho animal no está vacunado o tiene vencida su vacunación será eutanasiado, salvo en rarísimos y determinados casos definidos por el centro de zoonosis o la autoridad sanitaria competente. Porque debido a que la aplicación de la PPE veterinaria en un animal no vacunado o con su vacunación vencida no garantiza la protección contra el virus, resulta de muy alto riesgo epidemiológico conservar al animal ya que no se puede asegurar que no se enferme y devenga en transmisor de la rabia. 

Como vemos, el tenedor responsable del animal agredido no puede influir sobre las características del animal agresor ni sobre la situación epidemiológica de la zona, pero sí puede influir sobre el estado de vacunación de su animal. Entonces, tanto para proteger a nuestros animales de la rabia como para evitar una posible eutanasia, la mejor profilaxis contra una eventual “exposición” es cumplir con la vacunación antirrábica anual obligatoria (ver subcapítulo "Vacunación").