Fecha de actualización: 10/06/2021
Parte I: Generalidades

Capítulo1: Introducción

La rabia es una de las enfermedades más antiguas de la humanidad y está distribuida en casi todo el mundo.

Es causada por un virus que tiene afinidad por el tejido nervioso (virus neurotropo).

Provoca inflamación del sistema nervioso central (SNC), en particular encefalitis (inflamación del encéfalo) y eventualmente una mielitis (inflamación de la médula espinal) en animales y humanos, lo que se traduce en los característicos síntomas
nerviosos de esta enfermedad.

Un virus es un microorganismo tan pequeño (su tamaño se mide en nanómetros, millonésima parte de un milímetro) que no es visible ni siquiera al microscopio común. Está formado por material genético (ácido nucleico) envuelto en proteína; algunos están cubiertos por una cápsula o envoltura externa. Viven en el interior de las células del hombre y de los animales infectados, ya que como no cuentan en su estructura con los elementos necesarios para multiplicarse por sí mismos, necesitan utilizar los mecanismos de las células que invaden. Así, se multiplican dentro de las células provocándoles diferentes tipos de daño; los virus producto de esa multiplicación invaden otras células donde a su vez se multiplican y así progresivamente.

El tejido nervioso es el componente estructural del denominado sistema nervioso. Su unidad funcional es la neurona, célula que contiene un cuerpo y un axón o filamento.
 

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Célula: unidad funcional de órganos y tejidos constituida por un núcleo que contiene el material genético, un citoplasma que lo rodea donde hay estructuras (organelas) que cumplen diferentes funciones y una membrana celular que envuelve el conjunto.

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El SISTEMA NERVIOSO está constituido por el sistema nervioso central (SNC) y el sistema nervioso periférico (SNP).

El SNC está integrado por:

  • El encéfalo, ubicado dentro del cráneo. Incluye cerebro, cerebelo y tronco encefálico.
  • La médula espinal, cordón ubicado dentro de la columna vertebral.
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El SNP está integrado por nervios que, constituidos por manojos de axones neuronales, transportan información desde todas las partes del organismo al SNC. El SNC recibe dicha información y la procesa para generar una respuesta. Esta respuesta es, a su vez, transportada por los nervios del SNP desde el SNC hacia todas las partes del organismo. O sea que el SNP lleva y trae información conectando así al SNC con el resto del cuerpo.

Una vez aparecidos los síntomas clínicos, la enfermedad es invariablemente fatal. Es la causa de la muerte de más de 59.000 personas por año en el mundo, y esto a pesar de estar sub-notificada. Con esta cifra, la rabia ocupa la séptima posición entre las enfermedades infecciosas presentes en el mundo. El 95 % de las muertes sucede en Asia y África y el 30 a 60 % corresponden a niños menores de 15 años de edad. 

Un animal rabioso puede, fundamentalmente a través de una mordedura, transmitir la rabia tanto a otros animales como a personas. Esto último determina que la rabia sea considerada una zoonosis.

Zoonosis (o enfermedad zoonótica): enfermedad que se transmite de los animales al hombre.

No obstante las cifras de mortandad en el mundo, la rabia es una enfermedad prevenible. Debido a su carácter zoonótico, la prevención de la rabia en el humano se basa principalmente en su prevención en los animales; aquellos países que han adoptado medidas de control de la rabia animal, son los que han reducido significativamente el número de muertes humanas por rabia. Pero también existe la prevención en el humano; aún si un individuo sufre la transmisión del virus, una rápida y eficiente asistencia médica (tratamiento de la herida y profilaxis posexposición) evita los síntomas y la muerte en la gran mayoría de los casos.

Si bien la rabia está distribuida en todo el mundo y no respeta límites ni fronteras, es en aquellas regiones donde la pobreza, la carencia de recursos y la falta de infraestructura de los servicios de salud dificultan su prevención, donde esta enfermedad continúa siendo un verdadero flagelo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Alianza Global para el Control de la Rabia (GARC), son organismos internacionales que asesoran y colaboran con los países para lograr el control de la enfermedad. Periódicamente los expertos de la OMS y de la OIE emiten informes técnico-científicos y las denominadas “recomendaciones” acerca de las medidas a tomar para luchar contra la rabia; cada país conserva la potestad de adoptar o no dichas recomendaciones.

En el siglo XXI, la rabia sigue siendo una de las más temidas e importantes amenazas para la salud pública.