Fecha de actualización: 10/06/2021
Parte I: Generalidades

Capítulo 12: Vacunas antirrábicas: características generales

¿Qué es la vacuna antirrábica?

Se puede definir como “vacuna antirrábica” a aquella sustancia que, administrada a un individuo (humano o animal), induce al sistema inmune a desarrollar protección contra el virus rábico. 

La aplicación de una vacuna se considera una “inmunización activa”. “Inmunización” porque inmuniza, o sea, protege, hace que el individuo vacunado sea resistente a la enfermedad contra la que se vacuna. Y “activa” porque esa protección no se da ya “elaborada”, sino que es el sistema inmune del individuo el encargado de “elaborar” esa protección inducido por el estímulo que significa la vacuna. 

Como ya se mencionó en el Capítulo 8, la protección contra la rabia está dada fundamentalmente por los anticuerpos específicos contra el virus.

También se señaló que la infección antirrábica natural (consecuencia, por ejemplo, de la mordedura de un animal rabioso) difícilmente estimula al sistema inmune del individuo infectado para sintetizar estos anticuerpos en tiempo y cantidad como para defenderlo de la infección mediante la neutralización viral. 

Pero a diferencia de la infección natural, la administración de la vacuna antirrábica induce la síntesis de estos anticuerpos que, luego de un período de tiempo de algunos días denominado “latencia”, alcanzan una concentración en el organismo capaz de brindar protección contra el virus rábico. 

Tanto la duración del período de latencia como de la protección dependen de varios factores, tales como la especie animal, el tipo de vacuna aplicada, la existencia o no de vacunaciones previas y el estado del sistema inmune del individuo vacunado. Todos estos factores se tienen en cuenta al momento de establecer los planes de vacunación.